lunes, 14 de agosto de 2017

"Dunkerque", sobrevivir a cualquier precio.

Me esconderé en el muelle, mentiré, fingiré ser otro, haré todo lo que sea necesario, pero sobreviviré... es la pauta de "Dunkerque", la extraordinaria película de Chris Nolan, autor de la serie "Batman", un filme que juega con los sentidos del espectador, con sus sentimientos y su estructura convencional de armar un mensaje enviado a través del cine.
No hay por qué seguir un orden estrictamente cronológico, no es necesario sentarse en la sala solo para comer palomitas, la historia de los miles de soldados ingleses varados en las playas de Dunkerque en 1940, de la Operación Dinamo y de la aparente debacle de Inglaterra, Francia y los Países Bajos ante la guerra relámpago de Hitler, es abordada con una nueva visión por Nolan.

El maravilloso trabajo del británico rompe con algunos convencionalismos del género y nos ofrece una visión estremecedora del espíritu humano, de su bondad, de su miseria, de sus múltiples reacciones, de su fortaleza y de su salvajes  situaciones límite.
Todo el filme parte de generar en el espectador esa angustia que borda en la locura, y que nos hace creer que la tensión va in crescendo permanente, lo que provocaría mas de un paro cardíaco, y lo logra gracias a su Tono Shepard, que es muy bien empleado por el músico Hans Zimmer con esa ilusión sonora que golpea al espectador en todo el filme.
Tierra, aire y mar en el "Espíritu de Dunkerque", recreado con espléndidas actuaciones de jóvenes actores británicos apoyados por algunos veteranos como el genial Kenneth Branagh, que da el toque hiper patriota al final de la cinta, una historia del propio Nolan que va más allá de crear bandos de buenos y malos, en la historia todos, soldados, civiles, aviadores, sanitarios, todos luchan desesperadamente por sobrevivir en "Dunkerque", la gran película de guerra después de "Salvando al Soldado Ruan" .
Desde su estreno hace unas semanas, "Dunkerque" se colocó en el Salón de la Fama de las películas sobre la guerra, dónde están títulos como "Apocalipsis ahora", "El Francotirador", "Cara de Guerra" y "Johnny  tomó su Fusil", por ejemplo.
En Dunkerque,  que fue preámbulo de la Batalla de Inglaterra, la Luftwaffe alemana perdió 132 aviones, los aliados vieron como se hundían 6 destructores ingleses, 3 franceses, cómo caían 177 aviones, cómo eran destruidos 100 de sus tanques de guerra y cómo fueron a campos de prisioneros 35,000 soldados.
Pero también festejaron que más de 50,000 soldados fueron salvados por navíos y pequeñas embarcaciones del sur de Inglaterra.
Hoyte van Hoytema, fotografío esta espléndida cinta en locaciones reales y objetos de la época y Nolan salvó referencias obligadas a "Un puente demasiado lejos" y  "El Día más largo del siglo" o "Ryan" con la valentía de una narración que mezcla horas, días, situaciones y cruza sucesos que aparentemente se repiten, pero que son uno mismo. "El Espíritu Dunkerque" aún es invocado en la isla británica, el recuerdo de la tragedia a principios de la Segunda Guerra Mundial, está fresco y los días de mayo en qué se enfrentaron los estrategas, el británico John Vereker Gort y el francés Máxime Weygand, contra los alemanes Hermann Goring  y Gerd von Rundstedt, fueron jornadas donde no hubo vencidos ni vencedores.
 "Dunkerque" hace una nueva lectura de esos hechos donde todos fueron héroes y villanos de sí mismos, dónde el hombre fue el lobo del hombre de una forma deplorable y no es necesario identificar a ingleses, alemanes, franceses o belgas.


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